INDIGNACIÓN Y MOLESTIA ANTE EL TRATO REPRESIVO A LOS TRABAJADORES DE ENAP, MIENTRAS QUE AL EMPRESARIO CAMIONERO SE LO TRATA CON GUANTE BLANCO

Los compañeros subcontratistas que trabajan en la planta de la empresa ENAP en Hualpén, Región del Bío Bío, fueron desalojados violentamente este lunes 9 de los accesos a esas instalaciones industriales por orden del gobierno, utilizando para ello a las consabidas fuerzas especiales de carabineros y a sus máquinas represivas, quedando al menos 11 de esos trabajadores detenidos.

Esta acción ordenada por el gobierno bajo la argumentación de que se debe garantizar el orden público y asegurar el abastecimiento de combustible a la población, ante un supuesto desabastecimiento de este producto, contrasta enormemente con el trato que el actual gobierno, así como el anterior, le han dado a los gremios de empresarios camioneros que desde comienzo de año vienen bloqueando carreteras y accesos a las ciudades a lo largo de Chile, aplicándoles a ellos un trato muy distinto, benevolente, dialogante y hasta protector, no obstante que con sus enormes máquinas han afectado en gran medida el orden público y puesto en riesgo gravemente el abastecimiento de productos y bienes de todo tipo para el consumo de las principales ciudades del país.

Sorprende que el nuevo gobierno, el que se dijo ser representativo del pueblo y prometió ser distinto al anterior gobierno de centro derecha de Piñera, adopte las misma posición y ordene las mismas acciones de represión contra los trabajadores que protestan y se movilizan con justa razón por el mejoramiento de sus remuneraciones y condiciones laborales, ante la inaceptable negativa de los directivos de ENAP a dialogar con ellos para entablar acuerdos.

Las demandas de los trabajadores

De acuerdo a las versiones que el representante de los trabajadores subcontratados y agremiados a la Fenatrasub, Víctor Sepúlveda, presidente de ese gremio, la principal demanda consiste en la necesidad de erradicar las brechas salariales que existen  entre ellos y  los trabajadores de planta, las que datan desde hace 30 años, junto con exigir que la empresa se sentara a negociar ahora y no en agosto como lo ha impuesto esta con insistencia.

A su vez Víctor Sepúlveda ha retrucado a las razones que han esgrimido tanto autoridades de gobierno como directivos de la ENAP, en el sentido de que no se puede negociar con ellos por ser subcontratistas y pertenecer a empresas privadas que atienden servicios externalizados o tercerizados, indicando que la precariedad laboral que les afecta fue impuesta por ENAP mediante un acuerdo marco el que se vieron sí o sí obligados a aceptar y suscribir, ya que de no hacerlo habrían perdido los pocos beneficios de que disponían en ese momento.

Término al trabajo precarizado

El caso de la planta de refinería de ENAP en Hualpén, deja a la luz la necesidad de que la legislación laboral avance y se modernice en favor de las y los trabajadores, poniendo fin a la existencia de la externalización de labores, pues esta solo se traduce en empobrecimiento para la clase trabajadora y un injusto y abusivo enriquecimiento tanto para las empresas mandantes como para las empresas contratistas y subcontratistas. De igual modo, resulta necesaria la igualdad de trato ante la ley, pues es enteramente repudiable e indignante que al empresario se lo mime y al trabajador se lo apalee y encarcele.

En el siguiente link se pueden ver las declaraciones de Víctor Sepúlveda ante la represión policial de que fueron objeto, así como también en que desmintió la acusación de desabastecimiento de combustible que les endilgó la empresa y el compromiso de esos compañeros de seguir luchando por mejoras.

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